El Congreso Maizar dejó en claro, una vez más, la importancia de la cadena económica que genera el maíz, y el presente y potencial que tiene como creador de fuentes de trabajo y agregado de valor en su transformación en carnes, leche, huevos y biocombustibles. Esa es la industria competitiva que la Argentina necesita y a la que el Estado debe brindar condiciones para poder desarrollarse. Como decía Manuel Belgrano, «no exportemos cuero, exportemos zapatos»: el desafío es exportar carnes y biocombustibles.
Para lograrlo, el trabajo articulado y con sustento técnico es el camino. Por eso, acompañamos activamente a la Fundación Barbechando en su espacio de intercambio legislativo, convencidos de que el Congreso debe ser el lugar donde se construyan las leyes y la certidumbre de largo plazo que defiendan y potencien a este motor productivo.
En sintonía con el norte que marca el Gobernador Frigerio, reafirmamos el compromiso con el campo entrerriano y nacional. Consolidar esta transformación agroindustrial requiere de un Estado que no sea un obstáculo, sino un facilitador que elimine trabas burocráticas y baje la presión impositiva para que el sector pueda desplegar toda su fuerza.






